Insoportable
Apasionado
Antonio
Tarragó Ros
Escribir sobre Antonio
Tarrago Ros es apasionante y nada sencillo. A pesar de ser un tipo "que
la tiene clara", en su entusiasmo se atropella y ataca a varios
temas a la vez, aunque como buen melodista, los resuelve magistralmente
en algún momento de la conversación, que a cualquier desprevenido
puede llegar a parecerle un monologo.
Su charla es jugosa y en muchos puntos esclarecedora, pero para rescatar
lo mejor de el mismo, hay que dejarlo hablar y plasmarlo luego con la
mayor fidelidad posible.
"Soy un tipo apasionadísimo, lo soy en todos los ordenes
de la vida, componiendo música o discutiendo las cosas que me
interesan, lo he llamado a Renato Texeira a las tres de la mañana
a Brasil para contarle que estaba escuchando su disco y me había
hecho emocionar.
Es que eso que me estaba pasando, se lo tenia que decir y en el momento
justo en que me estaba sucediendo. También he llamado algunos
para pelearme porque no me gusto lo que había hecho, creo que
ser tan apasionado me ha salvado la vida y por ahí, hasta me
ha salvado de todos los que se han enojado conmigo, que paradoja tiene
esto de ser contestatario. En los años negros del proceso cuando
estaba prohibido hablar del hombre y sus luchas, compusimos con Pocho
Roch Taipero poriahu y Ladrillero de mi pago y con Landiscina Eleuterio,
un correntino de ley, porque estábamos en contra del chamamé
que hablaba del paisaje o del amor. Lo considerábamos pasatista
y evasor de la realidad que estábamos viviendo.
Hoy por el contrario, lo revolucionario es hablar del paisaje porque
lo están destruyendo, en la actualidad la rebelión esta
en defender la ecología.
En mi vida mis mayores detractores han sido los chamameceros setentistas
y me han ayudado muchísimo los Tucu Tucu, Luis Landriscina, Mercedez
Sosa y gente del rock, y doy un ejemplo, Maria Vá fue grabado
en Austria, Francia, Japón, Africa, Italia, Bélgica y
que se yo en cuantos países mas. Solamente en Argentina tiene
68 versiones pero, salvo las hermanas Vera , que la grabaron hace poco,
no hay ninguna de gente del chamamé.
Tengo periodos en los que me angustio muchísimo porque siento
que mi obra no sirve, creo que eso le pasa a la gente que deja rastros
de su pasión, lo que pasa que con los años me volví
mas autocrítico que a lo mejor no es mas que una expresión
de vanidad, porque espero mas de mi mismo, me exijo mas. Antes de largar
una letra la corrijo mil veces, en esos momentos y salvando las distancias,
lo entiendo a Borges cuando decía que lo mejor de publicar es
que a partir de ese momento ya no hay posibilidad de corregir mas. Creo
que es por eso que me olvido todo el tiempo de las letras cuando estoy
cantando, es que las corregí ya tantas veces que después
mi cabeza no puede recordar cual es la definitiva.
Todavía hoy me siento algo así como un convicto por la
actitud que tienen algunas radios, sobre todo las F.M., cuando se niegan
a pasar mi música porque dicen que soy demasiado folklórico,
muy chamamecero. Mi representante mismo cayo una vez en la imperdonable
acción de disculparse por esto cuando intento que pasaran La
Ciudad Oculta , termino diciéndoles que en realidad esa era música
de películas y que no sonaba tan a chamamé.
El peligro mayor que encierra todo esto es que uno mismo caiga en estos
manejos siniestros, como el de tener que disimular en vez de exaltar
las cosas que hace y en las que cree profundamente. Pienso que en mi
seria una ironía total después de haber sido acusado de
iconoclasta tantas veces.
Estas cosas ahora con 20 años de pelearla y algunos reconocimientos
obtenidos, no son mas que una bronca pasajera pero, que daño
le pueden hacer a un chico que recién empieza y esta lleno de
ilusiones, como a mi mismo me hicieron al principio.
Creo que siempre me he jugado poniendo lo mejor mío en cada cosa
que emprendí. Me equivoque muchas veces y me atropelle por culpa
de la pasión, con todo lo que admiro la obra de mi viejo y con
todo lo que el significa para mi, no se me puede acusar de ser un imitador
chato y a ultranza de su obra, en todo caso si soy un imitador suyo
en el fervor, porque era un tipo que desde el chamamé hacia propuestas,
algunas mas acertadas que otras , pero siempre desde esta música
y muy desde su esencia. Eso lo aprendí desde siempre, a pesar
de las criticas, porque si no respetara la música que hago no
me respetaría a mi mismo, a mis convicciones mas intimas, ni
podría cambiarme la camiseta, porque jugaría en cuero.
Si tengo el chamamé en la piel, creo que si se me busca por ese
lado se va a encontrar lo mejor de mi mismo, de mi viejo, de mi historia.
Por eso mi gran admiración es por tipos como Jesucristo, Charles
Chaplín, Julio Marbiz, Luis Landriscina, Horacio Guarani o Leon
Gieco, cada uno en la suya mantuvieron y mantienen ese compromiso a
ultranza con sus ideas. Son las gentes a las que uno quisiera parecerse,
aunque sea minimamente".