Me
gusta inventar la historia
de esa niña del retrato.
Que un día llegó a mis manos
y nunca supe quién es.
Tan
dulcemente me mira
como pidiéndome algo
y a mi se me ocurre triste
y así no quiero que esté.
Su
padre tal vez se ha ido
tempranito para el campo
y la madre le ha mandado
a vender rosquita y miel.
Del
brazo de su canasto
con su muñeca de trapo
que se le parece tanto
me pregunto adonde fue.
Mirándola
le suelo hablar
que linda estás
mitá cuñá*
Que
tonto soy
se me hace a mí
que sonreirá
feliz, feliz
Carita
de no me olvides
viene por la calle vieja
orillando la mañana
pichoncito de teteu.
Mis hijos también la miran
con ese amor solidario
que saben tener los niños
así enchamigándose.
Buen
día, Flor de Naranjo
tengo ganas de decirle
y sacarla del retrato
y mimarla, yo no sé
Quizás
ya olvidó el instante
que esa foto ha conservado...
Me pregunto qué habrá sido
de su infancia y de su miel.
Mirándola
le suelo hablar
qué linda estás
mitá cuñá.
Que
tonto soy
se me hace a mí
que sonreirá
feliz, feliz.
Como
a mitad de camino
la niñita se ha quedado.
Habrá encontrado la estrella
que perseguían sus pies?