Puedo
vivir
tu larga siesta Curuzú,
y reencontrarme con mi gente
tu piel de ausencia, viene a mí:
de espinillar, de arroyo manso,
sauce, orilla, paraisal.
Y en el verdor
vuela mi voz de cunumí*
besando el tiempo de escuelero, Curuzú.
Estribillo
Cuando
en un cantar
voy a la niñez
y puedo volar
libre y litoral
en el Sarandí soy gurí otra vez
y el atardecer de pandorga y miel;
tiene gusto a sol
guitarrero ité*
suelta algún trinar
desde el pajonal.
Hay un tibio sol
y es verde y total
el atardecer, de pandorga y miel.
II
Para abrazar
a los de siempre, che jhaijhú*
duendes cantores de mi pueblo
calles dormidas, vuelvo allí.
Cierta niñez eterna en Chente*
Ay!... quisiera recorrer;
por su candor
anda mi voz de cunumí
buscando el tiempo de escuelero Curuzú.
Estribillo
y Fin