|
Mi
niño al pasar
casi sin querer
del miedo me habló
y no lo escuché.
Temblor
de gorrión
boquita de miel
los grandes están
muy solos sabés.
Vos
me miraste y yo sé
que quisiste cantar para mí tu canción
tan inocente y azul
que apenitas rozó como alitas mi piel.
Dame
de nuevo tu flor
no me digas que no te prometo aprender
a respetarte mi amor
la tremenda ilusión de la frágil niñez.
Quiero
oír tu voz
hijo y aprender
algo del amor
que sé que sabés.
Dame
tu ilusión
una y otra vez
temblor de gorrión
boquita de miel.
Hay
que dejarlos hablar
Ellos saben tal vez mucho más del amor
Son para la libertad
la alegría del bien
la inocente canción.
Sólo
escuchemos su voz
con el alma una vez no digamos que no
es tan bendita la flor
de la bella niñez
entre tanto rencor.
|