Ramita
llueve y el campo
huele a miel
a menta, poleo,
y savia de tu piel.
Anida en
tu talle fresco
un corazón...
y bebe en tu vientre tibio
la verdad.
Ramita brotada
a fuerza
de querer.
pañal en el viento,
casi en la niñez.
Muy pronto
verás que puedes
florecer
y darle a este mundo
la única verdad.
Un día,
arroyito fresco,
temblor de estrella,
verás nacer
llantito para tu cielo
de estudiantina,
alpargata y jean.
Para final:
Ramita llueve y el campo
huele a miel...