Yo te ví
por los rincones
De los boliches puebleros
Alargando madrugadas
De solitarios sin sueño
Tus manos
siempre tejiendo
Tu vida en el instrumento
Encendiendo con sonidos
Un sol pa´ los cielos negros.
Con cien
rostros diferentes
Sos el mismo musiquero
Que llena de amor los vasos
Con su corazón abierto.
Vive en
tu canción calandria y gorrión,
La espina y la flor, tigre y yacaré,
Ternura y dolor, esperanza y fe,
Nostalgias de ayer, intención también
De permanecer como un Cristo más
Sangrando de amor, para los demás
Viejo musiquero!
Cuando te
quedás callado
Parecés un mueble viejo
Una sombra recostada,
Sin duendes, puro silencio,
Mas cuando
bebes la luz
De algún brebaje nochero,
El alma te crece tanto,
Que al rato se vuelve viento.
Y en ese
viento se agolpan
Las cosas del Universo
Pa´ que las nombre la voz
De algún viejo musiquero.